Agricultura de Precision y agricultura por ambientes

Dentro del servicio Agricultura de Precisión, A&T ofrece al mercado diversas soluciones:


Son datos geo-posicionados que a través de su procesamiento permiten definir áreas de manejo. La empresa trabaja principalmente con 2 tipos de información base:

Mapas de rendimiento: es la representación gráfica de los datos de rinde, recopilados mediante una cosechadora equipada con un monitor de rendimiento y receptor GPS. Para su correcta generación, deben realizarse los siguientes pasos:

  • Calibración de cosechadoras: se hace una medición de vibración, distancia, altura de corte de plataforma, humedad y peso de granos con el fin de almacenar datos correctos en la tarjeta de memoria.
  • Chequeo de avance semanal de mapeo: permite controlar la evolución del mapeo y evitar grandes pérdidas de información por fallas.
  • Procesamiento de mapas de rendimiento: los datos obtenidos de la cosechadora deben ser procesados para alcanzar mapas reales y útiles. Esto implica filtrado de datos estadístico/agronómico, ajuste de diferencias y combinación de datos entre diferentes monitores en un mismo lote y ajuste rinde real versus rinde de monitor estimado.

o Imágenes satelitales: el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), también llamado Índice Verde, es derivado de información captada por satélites y está asociado a la fracción de la radiación solar absorbida por las plantas. Por este motivo, existe una fuerte relación del Índice Verde con algunas características de la vegetación como puede ser la biomasa, el índice de área foliar o la productividad. Cuando no se cuenta con mapas de rinde, éstas son una valiosa opción ya que se pueden utilizar imágenes de distintos cultivos y en diferentes situaciones climáticas de años anteriores.

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El mapa de ambientes se genera utilizando softwares específicos y procesando la información georreferenciada base, que implica agrupar y delimitar los datos (análisis de clusters). Mientras más años y capas de información se creen, más ajustada será la ambientación.

Una vez que se generó la ambientación, se recorre el campo observando el relieve y el perfil del suelo con el objetivo de buscar asociaciones entre el mapa de ambientes y sus principales limitantes. Esta etapa es especialmente importante ya que mediante la recorrida a campo se ajustan los límites y se constata la correlación entre el mapa obtenido en gabinete y lo que realmente ocurre a campo.

Luego de delimitar los ambientes de manejo, se deberán conocer cada uno de los mismos identificando las causas probables que determinan la variabilidad de la producción observada. Para ello se realizan diversos estudios (análisis de suelo, calicatas, profundidad de napa, profundidad de tosca, etc.) relacionados con las características físicas y químicas de los suelos que ayudan a definir cuáles son los problemas más importantes que limitan la producción de cada ambiente y cuáles son los potenciales de rendimiento a los que podemos llegar en cada caso.

El principal objetivo de este servicio es ayudar al productor a maximizar su margen bruto a través de la correcta elección de estrategias de manejo con cada uno de los recursos que dispone (tierra, agua, semilla, fertilizantes, etc.) para cada uno de los ambientes delimitados. Existen dos escalas de ambientes y por consiguiente, de toma de decisiones:

  • Micro-ambientes: manejo a menor escala. Se requiere de equipamiento específico. Permite realizar ajustes en base a la dosis variable de fertilizantes y de densidad de siembra. Mejora el margen del cultivo por la eficiencia en el uso de insumos.
  • Macro-ambientes: manejo a mayor escala. No se necesita equipo variable. Permite tomar decisiones en grandes zonas de manejo pudiendo ajustar diferente rotación, elección del material genético y la fecha de siembra, generando un alto impacto económico.

En el caso de realizar dosis variable, se deberá cargar la información en los equipos de VRT. Esta información (prescripciones) se generan con los mapas de micro ambientes y las estrategias elegidas por ambiente, a través de un software específico.

Consiste en controles de calibración inicial de los equipos variables al inicio de la labor (siembra y/o fertilización) y luego se constata el correcto funcionamiento en forma periódica conforme avance la misma. Dichas calibraciones se realizan en forma estática y dinámica a campo, verificando la correcta dosificación en cada ambiente de producción. Al finalizar la labor, se realiza la bajada de información y se confeccionan los mapas de aplicación (mapas de dosis de fertilizante, de densidad de siembra y de velocidad), permitiendo evaluar la correcta respuesta del equipo y el cumplimiento de lo prescripto y registrado. Finalmente, se realiza una última comprobación a campo del stand de plantas emergidas por ambiente.

Se realiza un relevamiento planimétrico utilizando un GPS Trimble 132 con señal correctora Beacon. La medición se realiza por cada lote, mensurando los accidentes geográficos y mejoras por cada potrero (lagunas, arroyos, montes, canales, caminos) y determinando la superficie agrícola y no agrícola, de cada lote.


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