La empresa cuenta su visión agronómica para la campaña 14-15 y las estrategias que implementarán ante un año pronosticado como “Niño” y frente a la problemática creciente de malezas difíciles.

¿Cómo se están preparando para el próximo período productivo en relación al clima?

En la misma época del año pasado, los pronósticos climáticos no aseguraban un buen año, entonces la estrategia fue más defensiva que lo habitual: retrasar fecha de siembra, densidades más bajas en maíz, sojas grupos más largos. Pero los pronósticos para la próxima temporada 2014/2015 anticipan un año de “Niño”, es decir con precipitaciones entre abundantes y suficientes en nuestra zona de influencia. Por otra parte estamos partiendo de una situación diferente porque hay mucha  humedad en el suelo, incluso hay zonas con demasiada acumulación de agua en los perfiles.

Debido a ello nuestra estrategia variará en cada caso. En los campos que arrendamos para nuestros Fondos de Inversión agrícola, estamos descartando los establecimientos en los que el peligro de anegamiento sea una amenaza.

En los campos que administramos y/o asesoramos, puesto que no es posible “mudarse” a otra zona sin ese riesgo, estamos adaptando la tecnología (fechas de siembra, híbridos, variedades) para superar este posible inconveniente. Esto está ocurriendo, por ejemplo, en algunas zonas del norte de Buenos Aires donde administramos establecimientos. Como contrapartida los lotes contiguos a las zonas anegadas, tendrán un elevado nivel de humedad que mejorará los rendimientos. Pero por otro lado en esas zonas que pudieran inundarse, los problemas de logística, tales como labores culturales, cosecha y traslado de la mercadería serán un problema a solucionar en cada caso, por lo cual estamos intentando tomar los recaudos necesarios.

Independientemente de esto, en todos los casos, la estrategia agronómica este año será menos defensiva. Por ejemplo en el caso del maíz, el año pasado se sembró el 80% de los campos con maíces tardíos y, por el contrario, este año esta relación va a cambiar porque tradicionalmente la siembra temprana acompañada por buenos niveles de humedad siempre dio mejores rindes.

A pesar de esto, hay un concepto cada vez más relevante que vale incorporar a los criterios con los que se evalúa esta situación. En maíz, más allá de los pronósticos de niño y de la humedad de los perfiles, lo que está impactando fuertemente es la temperatura. Las altas temperaturas de diciembre/enero, que es cuando las siembras tempranas coinciden con la floración, hacen que el polen tenga menos viabilidad y que la tasa de evapotranspiración del cultivo sea mucho más alta que la capacidad de absorción de agua del cultivo. Por más que el suelo esté a capacidad de campo y tenga el 100% de agua, el cultivo no alcanza a absorber toda la humedad que le está demandando la atmósfera. A su vez los maíces tempranos insumen mayores costos que los tardíos. Por lo que uno se expone más a un aumento de costo y eso hace que el margen sea más ajustado.

Teniendo todo esto en cuenta, estamos analizando cada caso en particular y de acuerdo a la historia de cada potrero, sus características particulares y su potencial de rendimiento; tomaremos o no la decisión de anticipar la siembra en aras de aumentar los rindes.

En cuanto a soja, no va a haber grandes diferencias significativas con respecto al año pasado, aunque aprovecharemos la posibilidad de aumentar, en los casos que se justifique, la proporción de variedades de grupo más corto que den mayor potencial de rendimiento. Asimismo se pueden seguir utilizando variedades que nos den estabilidad y alta producción a la vez.

¿Cómo piensan manejarse frente a las malezas difíciles?

Hay que estar muy atento a la presencia en cada uno de los campos de malezas resistentes a algunos herbicidas desde este momento en que se programa la confección y realización de los barbechos. Es necesario instrumentar toda la tecnología y seguimiento que sea necesario para poder manejar esas malezas y que las malezas no nos manejen a nosotros. Va a haber un aumento de costos en esta nueva forma de mirar y manejar las malezas, en la que el Ingeniero Agrónomo, el encargado y el dueño de campo tienen participaciones muy importantes.

El problema es serio, hasta el punto que vemos vecinos que han dejado de cosechar sectores o han disminuido el potencial productivo de su campo por la presencia de estas malezas difíciles. Nuestra propuesta es que no lleguen a esa situación. Eso implica desde hoy más costos; pero nosotros no lo tomamos como costos, sino como parte de una inversión para poder sostener los rendimientos productivos de esos campos a largo plazo.

¿Es diferente el manejo para el tomador de campos?

Es distinta la mirada porque los alquileres por lo general no se dan a largo plazo, entonces es necesario explicarle al dueño del campo cuál va a ser la situación sino acciona hoy. A veces es complicado que los propietarios lo acepten, porque significa que asuma un aumento de costo importante que va de 50/60 dólares por hectárea que debería restarse del valor a pagarle por la tierra, si uno es eficiente en la utilización de los insumos. Si el propietario reacciona hoy, tendrá un costo que lo podrá asumir, pero si dilata la decisión en aras de cobrar más su arrendamiento actual, seguramente en el futuro cercano verá que su campo es menos apetecible por parte de los que arriendan. Los técnicos tenemos el deber de hacer docencia en este aspecto. No se trata de hacer “control de malezas” sino de “manejo” que es mucho más amplio.


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