Las muy buenas condiciones de mercado con las que contamos para la siembra de maíz, los precios que ya se consiguen en el Matba a 150,5 u$s/tn  (julio de 2017) y la muy buena relación insumo/producto para los fertilizantes, sumado a perfiles de suelo que están a capacidad de campo y napas altas, aseguran al menos un muy buen comienzo del cultivo.

 ¿Cuáles son los “tips” a tener en cuenta en esta campaña para potenciar los resultados de este cultivo?

  • ¿Qué proporción sembrar con maíz?

    A nuestro entender el porcentaje debería rondar entre un 30-60 % de la superficie y esto puede variar en función de si hemos incorporado otra gramínea, como el trigo, en nuestra rotación. Pero no deberíamos dejar de sembrar al menos entre un 40-50% de superficie con soja ya que es nuestra moneda de cambio y a la vez quedaríamos vulnerables ante un cambio de cotización de los granos, contando sólo con un producto para vender.

  • ¿En qué lote lo sembramos?

    Se puede sembrar en todos los lotes/ambientes del campo, pero para cada uno de ellos y según la estrategia que tengamos, será la tecnología de insumos y procesos que apliquemos. Por ejemplo:

    • Si estamos ante la presencia de un lote de alto potencial, con napa y nuestra estrategia consiste en maximizar el rendimiento: la fecha de siembra rondaría a mediados de septiembre, usando un material de alto potencial, con densidades entre 72.000 y 90.000 semillas por hectárea y muy bien fertilizado con fosforo, nitrógeno y el agregado de azufre y zinc.
    • En otra situación estarían los lotes con más loma, con techo de producción más bajo y con ausencia de napa. En dichos ambientes, la estrategia será más defensiva, la fecha de siembra estará planificada para  la primera quincena de diciembre usando híbridos de mediano potencial que cuenten con tecnología VT3P o Viptera, para tratar de controlar o reducir el impacto de isoca cogollera, Spodoptera frugiperda. Las densidades a utilizar rondarían entre las 45.000 y 66.000 semillas por hectárea.
  • Calidad de siembra

    La homogeneidad en la distribución espacial como así también la profundidad a la que sembramos son clave para no tener plantas dominantes y dominadas, lo cual provocaría una disminución en el potencial productivo de la planta que nació dominada. Para tener una noción de esta pérdida, hay varios trabajos que han determinado que a partir de un desvío estándar de 5 cm entre semillas, el rendimiento de maíz disminuye 150 kg/ha por cada centímetro de más.

  • Fertilización

    Tal como puede observarse en la siguiente tabla de la revista Márgenes Agropecuarios, este año se da una relación insumo/producto nunca vista para los fertilizantes.

Margenes

 

 

 

 

Esta relación tan favorable sumada a que en los últimos años en general se disminuyó considerablemente la fertilización  y a su vez se logró rendimientos elevados, generó un balance de nutrientes negativo en el suelo. Estos argumentos son más que válidos para que este año se decida fertilizar muy bien haciendo un uso inteligente de los fertilizantes y de las herramientas, como la dosis variable.

  • Monitoreo
    • Es de suma importancia en el maíz temprano estar seguros de no tener orugas cortadoras y/o chinches que disminuyan el stand de plantas o reduzcan el potencial productivo de las mismas. Las chinches son una plaga difícil de evaluar y de controlar, ya que las mismas generalmente se encuentran debajo del rastrojo y salen de noche, por ello los tratamientos se deben hacer cuando cae el sol y con productos a base de piretroides, que son los que mejor están funcionando.
    • Para el caso de siembras tardías, la plaga más importante a monitorear es el cogollero. Hay que tener en cuenta que el umbral para cogollero en maíz tardío es de una incidencia de más del 5 % de plantas con daño superior a 5 en la escala de Davis (varias lesiones alargadas grandes, de más de 2.5 cm de largo presentes en algunos cogollos y hojas abiertas; y/o algunos agujeros de pequeños a medianos, de forma uniforme a irregular comidos desde el cogollo y/o hojas abiertas), pero sin la presencia de aserrín.
    • Es elemental comenzar el cultivo con el lote libre de malezas, ya que el maíz es muy mal competidor en sus estadios iníciales. La planificación del barbecho es fundamental para evitar problemas dentro del cultivo. El agregado de un herbicida residual junto al glifosato puede ser una táctica consistente para controlar malezas a medida que germinan durante el barbecho, pero si llegado el momento de la siembra, el lote se encuentra relativamente sucio, no hay que descartar el uso de un herbicida quemante en pre- emergencia del maíz.
    • Las enfermedades son una variable que va tomando más relevancia año a año, con respuestas a la aplicación de fungicida en función del año, híbrido y zona. En algunos ensayos se han logrado respuestas de hasta 1000 kg/ha de maíz con la aplicación de un fungicida. Hay que continuar investigando dicha tecnología, ya que hay un enorme potencial en la misma.

En definitiva, si el productor tiene en cuenta cada uno de estos puntos, podrá acercar el rendimiento real al potencial.


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